Insurrección

Todos sabemos que la democracia no es el imperio de la ley. Por mucho que nos repitan que vivimos en un “estado de derecho” y que no hay posibilidad, tampoco legitimidad, para actuar al margen, nos queda la idea (quizá la nostalgia) de que la democracia no radica en la obligación de acatar sino en la posibilidad de discrepar. Los regímenes que se presentan como “imperio de la ley” han sido, tradicionalmente, absolutismos, dictaduras y tiranías más o menos encubiertas, estructuras sociales donde sólo cabe la obediencia. Por eso sorprende tanto la actual insistencia en la “legalidad vigente”. Siempre se nos había dicho que la superioridad del sistema democrático radicaba en las dinámicas que permitían su perfeccionamiento. Pero el perfeccionamiento sólo se puede producir a partir de una actitud crítica y de una voluntad constante de reforma. Las resistencias a los cambios normativos, la gobernanza por decreto, la aprobación de leyes con escaso consenso, la supeditación de lo legislativo a pactos o intereses partidistas sólo sirve para asentar la convivencia en la obligación, en lugar del acuerdo. Y, en último término, impone la fuerza donde debería reinar la razón.

“Ley y orden” como fórmula de convivencia se opone a libertad, criterio propio y, en último término, inteligencia. Si la ley nunca hubiera sido cuestionada, seguiríamos viviendo bajo la ley de la jungla. Así que la democracia, en lugar de perseguir la disidencia, debería fomentarla. Sería la manera de enriquecer el debate social, de superar el conformismo o, peor aún, la resignación y de alimentar las dinámicas que buscan ampliar los espacios de justicia. No parece el camino seguido por el actual gobierno de España, empeñado en implantar “la presunción de inocencia” para sus “investigados” como derecho humano fundamental. Esa es la única batalla legal que parece querer librar. La ampliación de la impunidad para la corrupción y la reducción para las manifestaciones que la denuncian se ha convertido en su principal estrategia legislativa. Y así, a fuerza de leyes, la vida se hace cada vez más injusta.

El proceso de degradación democrática en el que nos han metido ha hecho olvidar uno de los derechos humanos que la Revolución Francesa proclamó, este sí, como fundamental. Es el resorte que ancla la política en la responsabilidad de cada ciudadano, el que nos compromete con la vigilancia de nuestras libertades y la principal garantía contra la regresión o la restauración de privilegios. Se trata del derecho de insurrección. Esto dice el artículo 35 de la Carta de los derechos del hombre y del ciudadano (1793): “Cuando el gobierno viola los derechos del pueblo, la insurrección es para el pueblo, y para cada porción del pueblo, el más sagrado de los derechos y el más indispensable de los deberes.”

TODO LO QUE SABEMOS Y DECIDIMOS IGNORAR

TODO LO QUE SABEMOS Y DECIDIMOS IGNORAR

Viendo las cosas que pasan o, mejor dicho, las cosas que dejamos que otros provoquen, se me ocurren comentarios que a menudo comparto con amigos. Casi siempre coincidimos en el diagnóstico. Sorprende que opiniones tan extendidas tengan tan poco reflejo en el discurso dominante. El circuito político-mediático que alimenta la mayor parte de la información se ha impuesto por encima de evidencias, sentido común y empatía mínima.

Se incrementan injusticias, desigualdades, represiones y sistemas de vigilancia sin que apenas se escuchen voces críticas. Se multiplican los escenarios geopolíticos de riesgo, los deterioros ecológicos, los casos individuales desesperados, los comportamientos irresponsables de gobernantes y hasta las políticas suicidas. Y nada… O como si nada… La Humanidad nunca se había encontrado ante un futuro tan incierto y mostrado tanta pasividad.

Estamos, pues, en una situación paradójica. Somos conscientes de lo que ocurre, de las causas que lo provocan y de las consecuencias que acarrea, pero apenas protestamos. Porque nos lo prohíben o porque, más sutilmente, nos han quitado los altavoces desde donde hacerlo. Porque en el fondo de nosotros mismos una voz irresponsable nos dice que, en el último momento, algo o alguien vendrá a solucionarlo. Porque nos da miedo contrariar la poderosa maquinaria que nos arrastra. Aunque puede que no sea miedo sino, simplemente, pereza por el esfuerzo contestatario y la carga de infelicidad que comporta.

Es cierto que también hay respuestas dignas. El voluntariado, desde los más diversos sectores, intenta curar las heridas por las que se desangra el mundo. Y algunos medios de información, incluso algunos individuos, a riesgo de sufrir presiones, represalias y hasta agresiones, denuncian, desenmascaran, resisten. Sin llegar a tanto, me decido a poner aquí por escrito esas evidencias tan fáciles de compartir. Se trata, simplemente, de decir todo lo que sabemos y hemos decidido ignorar.

Antonio Altarriba

Curso: Cómic político en la transición.

Curso: Cómic político en la transición.

“El cómic español de los años setenta como forma de disidencia cultural”

Antonio Altarriba Ordóñez
Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea
Fecha: Día 17 de julio a las 16:00 – 17:15
Lugar: Palacio Miramar Pº de Miraconcha nº 48. Donostia / San Sebastián Gipuzkoa

El objetivo principal del curso es la familiarización por parte del alumno con algunas de las constantes estéticas, expresivas y de producción de tres de las manifestaciones artísticas que asumieron más desarrollo a partir de los años sesenta en nuestro país: el cómic, la fotografía y el cine.

Se pretende dar a conocer las características formales y significativas del cómic en España a finales de los años sesenta y principios de los setenta.

El punto de partida del marco temporal propuesto es la filmación de El verdugo, de Luis García Berlanga, una de las películas que, desde la disidencia materializada en una ácida crítica del establishment franquista, supone un verdadero hito en los inicios de la transición cultural. Posteriormente ésta sería refrendada no solo desde el ámbito fílmico (con títulos tan emblemáticos como, por ejemplo, La Caza (Carlos Saura, 1965), sino también desde las otras disciplinas, como sucede, por ejemplo, con la edición, en 1964, del libro fotográfico Barcelona, blanc i negre, de Xavier Miserachs, un auténtico hito en la fotografía de reportaje en España, o con el notable auge que experimenta el mundo del cómic a través de una considerable diversificación en géneros y públicos, desde el juvenil, con trabajos como Delta 99, pasando por el adulto, con la serie Dossier Negro, y llegando hasta el underground, ya a principios de los años setenta, con títulos como El Papus o El Rollo enmascarado.

En el desarrollo teórico, dividiremos los contenidos en tres jornadas en función de las disciplinas citadas: el cómic, la fotografía y el cine, contando con la participación de destacados especialistas en la materia así como de algunos de los implicados en las labores creativas, protagonistas, por tanto, de aquellos momentos de cambio y transformación en la vida social, política y cultural de nuestro país.

Finalmente, queda decir que nuestra intención es dirigirnos a un público amplio, no solo estrictamente universitario, para generar un espacio de debate sobre un tiempo especialmente cambiante tanto en la faceta social e histórica como en lo concerniente a las manifestaciones artísticas.

Más Información

Les Rencontres d’Arles 2017

Les Rencontres d’Arles 2017

Les Rencontres d’Arles (Encuentros internacionales de la fotografía), creados en 1969 por fotógrafos y de apasionados de la imagen(Clergue, Lemagny, Rouquette, Dieuzaide, Tournier, Boubat, Brihat, Gautrand) organizan cada verano numerosas exposiciones, conferencias, veladas en el teatro antiguo y encuentros en toda la ciudad, orientadas hacia la actualidad de la creación fotográfica y las obras de los pioneros de este arte. 

Del 3 de julio al 24 de septiembre

https://www.rencontres-arles.com/

29 de junio “Trauma y cómic” en los Cursos de verano de El escorial

EL Jueves, 29 de junio de 10.00 a 12.00 h. Antonio Altarriba. Artista, dibujante de cómic “El arte de volar” hablará de: “El cómic como instrumento para elaborar la memoria emocional” ponencia que pertenece a ALETHEIA, CONTRA EL OLVIDO. ARTE, TRAUMA Y MEMORIA EMOCIONAL EL PROCESO CREADOR COMO ELABORACIÓN DEL DOLOR dentro de la programación de la primera semana de los Cursos de Verano del Escorial 2017 de la Universidad Complutense de Madrid.

Descargar pdf con la programación del 26 al 30 de junio

Pin It on Pinterest