NUEVO THRILLER DE LOS AUTORES DE YO, ASESINO

DESCUBRE EL NUEVO THRILLER DE LOS AUTORES DE YO, ASESINO

Tras Yo, asesino, Antonio Altarriba (Premio Nacional de Cómic por El arte de volar) y Keko (Premio a la mejor obra del Salón Internacional de Cómic de Barcelona por 4 botas) vuelven al universo de su anterior obra en este terrorífico thriller ambientado en el mundo de las empresas psicofarmacéuticas. Ángel Molinos, doctor en psicología y dramaturgo fallido, trabaja para Otrament, observatorio de trastornos mentales afiliado a Pfizin, una conocida farmacéutica internacional que utiliza cobayas humanas en el desarrollo de nuevas drogas. Su trabajo consiste en crear nuevos perfiles psicológicos “patologizables” que aumenten el consumo de los fármacos producidos por Pfizin. Ángel tiene sueños oscuros. Vive atormentado por un pasado que no consigue dejar atrás refugiándose en el estudio de la psique de los demás para exorcizar la suya propia. Pero cuando un compañero que decide denunciar las malas prácticas de Otrament desaparece, entrará de lleno en una trama de conspiración, paranoia y terror que le arrastrará a las fauces de la locura.

 

Más información en: http://www.normaeditorial.com/ficha/9…

Las sombras humanas

Las sombras humanas

Las sombras humanas con Antonio Altarriba, Keko Godoy i Toni Guiral

Acceso puerta invitados para entrar a la fábrica. Recomendamos estar en la sala de presentación 15 minutos antes de que empiece la actividad.

MERCAT DE NADAL DEL LLIBRE – 1 de diciembre – Hora: 12.30h – 12.55h
Antigua Fàbrica Estrella Damm (Rosselló 515)

 

 

Moi, fou / Yo, loco

Moi, fou / Yo, loco

Moi, fou publicado por Denoël Graphic: 25-10-2018.

Yo, Loco, Colección: CÓMIC EUROPEO publicado por Norma editorial

Ángel Molinos, doctor en psicología y escritor fallido, vive en Vitoria y es el protagonista de Moi, fou.

Trabaja para el Observatorio de trastornos mentales (OTRAMENT), un centro de investigación afiliado a los Laboratorios Pfizin en Houston, que rastrea la evolución de las enfermedades y prueba nuevas moléculas en cobayas humanas. Su misión es identificar nuevos perfiles “patologizables” para ayudar a Pfizin a expandir su farmacopea.

Las noches de Ángel están atormentadas por pesadillas. De vuelta en su ciudad natal, de la que se fue a los 16 años a causa de unos rumores sobre su homosexualidad, se encuentra con su padre enfermo de alzheimer, ahora monje quien le inició al homoerotismo. Comprende que su trabajo está relacionado con este trauma: crear categorías de “anomalías mentales” para vengarse de la etiqueta homosexual que ha cambiado su vida.

De regreso en Vitoria, decide unirse a la causa de un colega denunciar las prácticas de OTRAMENT. Pero este desaparece, y Ángel encuentra su mano cortada delante de la puerta de su casa. ¿Habrían decidido deshacerse de él? ¿El inventor de falsas locuras se estará volviendo loco?

Esta historia de Big Pharma que separa nuestras vidas y nuestra psiquis para optimizar sus beneficios, se desarrolla en Vitoria, la misteriosa ciudad vasca centro de la “Trilogía del yo” que se convierte para Altarriba en lo que Dublín era para Joyce o Providence for Lovecraft, un lugar mítico desde el cual mueren todos los temores, todas las obsesiones que habitan en sus héroes.

Veneta lanza una novela gráfica sobre el siglo XX español desde la perspectiva de una mujer

Veneta lanza una novela gráfica sobre el siglo XX español desde la perspectiva de una mujer

Junio 2018 por Rodrigo F. S. Souza

La publicación on-line brasileña nerdgeekfeelings.com, se hace eco de la edición en brasileño de “El ala rota”, “Asa Quebrada” en Brasil, realizada por la editorial Veneta y cuya portada nos gusta mucho.

Hacemos una traducción libre del artículo, para ver el original haz clic en este enlace

“En 2012 la Veneta lanzó en Brasil El arte de volar, resultado de la primera asociación entre el guionista Antonio Altarriba y el ilustrador Kim. Este mes llega a las librerías y tiendas de cómic Asa Quebrada, segundo trabajo de la premiada pareja, que revisa la historia de la España del siglo XX.

Después del éxito de El arte de volar (Veneta, 2012), la superpremiada HQ que cuenta la historia de su padre durante la Guerra Civil Española, el escritor Antonio Altarriba vuelve su atención a la trayectoria de su madre, Petra. Una mujer religiosa, modesta y discreta, que evitó al máximo ser el centro de atención. A medida que se profundiza en la historia de su madre, Altarriba descubre otra historia de su país. Una España secreta, de personas que mantuvieron el silencio para sobrevivir y proteger a aquellos que amaban.

Es esa historia gráfica que cuenta en Asa Quebrada, en la que repite la exitosa asociación con el dibujante Kim. Un homenaje a las mujeres que lucharon a su manera por su emancipación y por enfrentar el sufrimiento con un coraje silencioso. El libro ya recibió los principales premios de cómics de España: Splash de mejor novela gráfica española de 2016, Zona Cómic Cegal de mejor cómic de España, Salón del Cómic de Zaragoza de mejor guión, Expocómic de mejor guionista y mejor cómic de España.

Sobre los autores: Antonio Altarriba nació en 1952, en Zaragoza, España. El escritor, guionista y profesor de literatura francesa en la Universidad del País Vasco, es autor de varios álbumes de historietas, como El Arte de Volar (Veneta, 2012), y cuatro premiados romances, además de tener diversos ensayos sobre literatura y cómics.

Kim (Joaquim Aubert i Puig-Arnau) nació en 1941 en Barcelona, España. Sus cómics ya fueron publicados en revistas como El Víbora, Makoki y, principalmente, en la semanal El Jueves, para la que creó en 1977 la serie “Martínez El Facha”, una sátira a la extrema derecha española. El personaje es, hasta hoy, un inmenso éxito y se ha vuelto serie de televisión. Kim es coautor de El arte de volar (Veneta, 2012).

¿Y EL SEXO DE LOS ÁNGELES…?

¿Y EL SEXO DE LOS ÁNGELES…?

Cuando, tras largo asedio, los turcos entraron en Constantinopla (1453), encontraron a parte de la población sumida en un apasionante debate sobre el sexo de los ángeles. Estaban tan enfrascados que apenas repararon en la violencia de los invasores pasando la ciudad a sangre y fuego. La anécdota, falsa como muchas de las que adornan la historia, quiere ser un ejemplo de cómo una distracción estúpida hace que olvidemos realidades perentorias. “Discutir sobre el sexo de los ángeles” ha quedado como expresión alusiva a la actividad intelectual inútil, incluso enajenadora. Y es cierto que el acontecimiento era importante. La caída de Constantinopla marca el comienzo de la era moderna. Pero no es menos cierto que la tradición teológica constituía el fundamento político del Imperio de Oriente, reafirmado ideológicamente por su cisma religioso con Roma. Por eso caían con frecuencia en estos “bizantinismos”, que no eran sino argumentarios tan sutiles como enrevesados para zanjar cuestiones doctrinales.

Aunque hoy parezca ridículo, el debate sobre el sexo de los ángeles revestía gran transcendencia. El cristianismo hilaba muy fino a la hora de establecer sus dogmas. Los desacuerdos sobre la naturaleza divina de la Santísima Trinidad, sobre la virginidad de María o sobre el valor de los sacramentos podían ser motivo de persecución, excomunión, incluso guerra. La vida espiritual estaba tan tasada como la terrenal, cada pecado tenía su pena o su indulgencia absolutoria. Y los ángeles estaban organizados en nueve órdenes perfectamente jerarquizados, ángeles, serafines, querubines, tronos, dominaciones, virtudes, potestades, principados, arcángeles… Saber si se reproducían entre ellos y, por lo tanto, se dividían en varones y hembras o si habían sido todos creados por Dios y carecían de sexo, no era baladí.

Las discrepancias sobre la inmaculada concepción de María provocaron el cisma ortodoxo, los poderes absolutorios de la Iglesia el cisma protestante. También tuvieron origen doctrinal las guerras de religión o la de los treinta años, que enfrentaron a los europeos en los siglos XVI y XVII. La normativa era tan rigurosa que marcaba la vida política, social y personal. El Limbo para los inocentes que no habían sido bautizados, el Purgatorio para los pecadores de baja intensidad, el Infierno para los irrecuperables… Pecados veniales, mortales, capitales con penitencias ajustadas a cada uno de ellos… Esta precisión condenatoria, en vigor hasta hace unas décadas, choca con la ambigüedad actualmente reinante.

Bergoglio, al poco de ocupar la silla de San Pedro, declaró que el infierno no es un lugar real sino una metáfora. Hace unos meses añadió que el diablo tiene aspecto humano. Estos mensajes contradicen la numerosa iconografía que se complace en las descripciones del averno y sus monstruosos demonios. Así las cosas, ¿podemos hacernos una idea clara de lo que nos espera en el más allá? Las penas eternas y crueles nos resultan incompatibles con una ética que ni siquiera admite la prisión permanente revisable. Y eso plantea la duda que ya manifestara Voltaire, “¿somos los humanos más misericordiosos que el propio Dios?”

Sin embargo, beatificaciones y canonizaciones siguen produciéndose a buen ritmo. ¿Significa que el Paraíso sí es un lugar concreto? ¿Puede haber cielo si no hay infierno? ¿Existe el Purgatorio? Dogmas, antaño incuestionables, se diluyen en la imprecisión pastoral. ¿Sigue siendo infalible el Papa? ¿El ministerio de Dios tiene que ser exclusivamente masculino? ¿El feminismo es un gol que el diablo ha colado a las mujeres (obispo Munilla) o la Virgen María haría huelga el 8 de marzo (cardenal Osoro)? ¿Siguen excomulgados los divorciados? Esta última cuestión ha hecho que los cardenales Burke y Brandmuller, representantes de la Iglesia más conservadora, acusen a Francisco de hereje y planteen la posibilidad de un cisma.

Los católicos ya no pueden asegurar la pervivencia de dogmas que hasta hace poco asumían con exaltación mística. Las religiones se basan en la aceptación de verdades indiscutibles, creencias que otorgan cohesión al grupo de fieles, “la comunión de la Iglesia”. Los actuales conocimientos científicos, las dinámicas sociales, la nueva moral dificultan la adhesión a unos principios anacrónicos. De ahí viene la necesidad de renovación que encabeza Francisco y su alejamiento de creencias asentadas durante siglos. Pero, vaciada de dogma, la religión se queda en mera liturgia, tradición sin verdadera fe, casi folclore. En estas condiciones, el cumplimiento con el rito sólo sirve para suplir la auténtica experiencia religiosa y para difuminar la línea, a menudo inquisitorial, que separa el bien del mal. La Iglesia opta por seguir siendo influyente, pero renunciando a ser convincente.

El carácter andrógino de los ángeles podría permitir que la Iglesia se planteara cuestiones de género, tan importantes en la sociedad actual. ¿No podrían formar parte de un colectivo LGTBI espiritual? Pero el mito fundacional, profundamente anclado en la tradición, carece ya de recorrido. Así que nos quedan pocas posibilidades de reengancharnos al debate sobre el sexo de los ángeles. Aunque ataquen los turcos.

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